"Me han invitado a un matrimonio. No te molestes pero le dije a M. que vaya conmigo. Sino con quién voy a bailar, y todos mis amigos estan casados. No te molestes. Te lo cuido como oro".
Así me dijeron ayer.
Pero reflexionándo realmente lo que quiso decirme, tal vez fue algo así:
- moléstate conmigo porque saldré con M. a una fiesta
- moléstate porque me dijo que sí
- no puedo ir a un matri sin pareja y menos quedarme sentada sin bailar
- conmigo esta seguro M. nadie lo va a jilear, salvo yo, con tu permiso, je
Escuchándola mientras me hablaba y explicaba nerviosamente las razones de su necesaria invitación para salvar su honor de mujer en un matri. Sin pareja jamás. Pensaba en qué responderle, caer en el juego de los patrones y decirle "Nada que ver sigue nomás. Tienes mi permiso". Asumiéndo un contrato de cuasi arrendamiento jeje. La propiedad privada. O decirle mejor "Claro que me molesta. Él sale sólo conmigo. Anda con otro". Y caer también en el mismo patrón. La propiedad privada. Mío.
Y me puse a pensar en las relaciones de exclusividad, las restricciones a la libertad que vamos creando y autocreándonos también, pero sobre todo en la libre elección. En asumir un compromiso con otro, de contigo nada más o no asumir nada, pura libertad como venga.
La diferencia entre La Doña Juana y La Casanova. Libre elección.
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¿Tú qué prefieres ser? y peor aún ¿tú qué prefieres que sea? ... ¡peor aún!.
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Ya bueno pues, tanta vaina, me tomo un tequilita y saco mis cadenas hirvientes, las ato a la prepo a tu mano derecha para que dejen marcas de hello kitty en cada uno de tus poros. JAJAJA.
Atentamente.
Hiperión en proceso de reconstrucción, redignificación, reparación, ... ¿restitución?, ¿replantación?, ¿reinserción?...ya bueno...eteeeeeeehhhhhhhhhhh